martes 15 de abril de 2008

Los seres irracionales y los seres de la sinrazón


Hoy reflexionaba en voz baja sobre el ser humano y sus actuaciones. La verdad que somos los animales más injustos sobre la superficie terráquea. Me vino esta tarde a la cabeza unas de las imágenes más terroríficas que recuerdo en muchos años, y es la de un ¿hombre? garrota en mano, destrozando a palos a una foca en las tierras canadienses para aprovechar su pelaje y piel de cachorro. Estás imágenes junto a las de una vaca recibiendo descargas eléctricas en un matadero, o la de unos ancianos perros como presas para otros cánidos de lucha, son las que me hacen quedarme tumbado sobre mi cama pensando el porqué de la existencia del ser humano.



A los seres que nos rodean, la naturaleza, los puso en la Tierra para disfrutar de la misma y para compartir entre todos nuestro medio maravilloso, pero el hombre decidió hace muchas centurias proclamarse rey del universo para aprovecharse del más minimo recurso o del más indefenso animal, y eso me duele de una manera exagerada. Las injusticias entre los hombres siempre me causaron pavor, pero el sistema social (aunque no siempre de manera ecuánime) intenta impartir justicia de manera ¿paritaria? para uno y para otros. Pero nuestra Tierra y sus habitantes están indefensos en nombre del progreso y de los abrigos de piel.



Una sensación de impotencia rodea mi estómago, una rabia contenida llega después y unos sentimientos de culpabilidad al final, cuando los medios llenan mi vida, de vez en cuando, de las injusticias más feroces y repugnantes que el género humano es capaz de hacer. Somos nosotros los responsables de esto, somos nosotros los que debemos intentar parar a los que así mismos se llaman hombres, y somos nosotros los únicos capaces de promover un mundo mejor que sirva para todos, irracionales y más irracionales aún. Quizás todavía no es demasiado tarde.